
Todas las realidades comienzan en la imaginación. Las Terrenas, Latitude: 19.3167 | Longitude: -69.5333









"A fin de cuentas sólo conservaremos lo que amamos. Amaremos sólo lo que entendemos. Entenderemos sólo lo que se nos enseñó."
La danza de la vida es el encuentro eterno de sueños y realidades.
Cuando tenía 13 años me enamoré perdidamente de Chavela. Chavela era la muchacha más linda del mundo—me gustaban sus ojos, sus orejas, su cabello, sus labios, sus manos, sus brazos, su mirada, su voz, su sonrisa, su cuello, su espalda. Una vez se estaba riendo tanto conmigo que se le zafó un peo y hasta eso me gustó. Porque, señores y señoras, cuando uno está perdidamente enamorado todo le cae bien a uno.

Las Terrenas se merece todo el amor que podamos darle. Enamorémonos de Las Terrenas, mantengámosla limpia, no echemos basura, evitemos la contaminación, seamos honrados, paguemos nuestros impuestos, seamos corteses en las calles, en las calzadas, en los negocios, estudiemos, preparémonos para ser útiles y productivos. Cada acción cívica de su parte es como darle un beso apretado al amor de su vida.
Imagínate una comunidad en la que sus líderes desean escuchar tu voz.
Imagínate un ideal. No vas a cambiar el mundo sino que vas a cambiar lo que puedes hacer dentro de tu propio mundo, tu contexto, tu vecindario, tu entorno. Ese cambio lo vas a hacer con tus talentos, con tus experiencias, con tus conocimientos y con tus ideales. No doblas los brazos, no cuestionas la lucha que se avecina. Lo que haces es abrir tus manos, ampliar tu mente y decir, "yo amo mi comunidad, creo en la gente y voy a trabajar con ellos." 



Imagínate una pasión tan grande que nada ni nadie te la impide. Si has visto a un bebé queriendo caminar, queriendo hablar, queriendo jugar entonces sabrás lo que es pasión. Si ves a un niño o niña queriendo jugar sabrás lo que es pasión. Si ves a un grupo de niños y niñas frente a una piscina, un pozo, o una playa, sabrás lo que es pasión. Y cuando esas pasiones existen su potencia es tan grande como la potencia del sol que alumbra, del mar que abarca, del cielo que cubre.
Imagínate un beso.
Imagínate una metáfora. La vida suele ser el reflejo de las imágenes que nos creamos, las símiles a nuestras realidades: "me siento como un cangrejo" (un paso para adelante y dos para atrás); "aquí como cuando usted era pobre" (una manera jocosa de responder a un saludo); "quisiera volar como las águilas" (nunca has visto a un águila volar, pero te imaginas que vuela muy alto, quieres ir así de alto); o, como diría el poeta,
Imagínate un dolor. Desgarrante. Inevitable. Imborrable. Imperecedero. El dolor que desea poder retroceder el tiempo, cambiar las coordenadas, alterar los movimientos, retomar los pasos y evitar con las fuerzas más poderosas del ser que la tragedia no hubiese ocurrido. A todo dolor le corresponde su frase "si tan sólo hubiera," pero el dolor es así, es humano, es natural, es inexorable. Cuando el dolor florece se crea una tragedia, pero también nos recordamos de nuestra humanidad, de su fragilidad, de su constante búsqueda de paz y de todo lo que sí podemos hacer para evitar el dolor, lo que llamamos "solidaridad." El dolor no lo podemos evitar, lo que sí podemos evitar es la apatía deshumanizante. Compartamos en el dolor, condenemos la apatía, promovamos la solidaridad.
Imagínate el corazón de un niño, siempre abierto, siempre latiendo, siempre esperando. Te acercas a él con la sonrisa, lo primero que el niño ve es tu rostro, tu sinceridad, tu nobleza, tu compasión. Ese corazón es inmenso en su capacidad de descubrir el bien y el mal. Conoce a los que aman y conoce a quienes impiden que el amor florezca. Si extiendes tu mano amiga, amable y solidaria, ese corazón se tu sube en los brazos. Si eres capaz de compartir solidaria y respetuosamente, ese corazón te abraza con unas garras que jamás podrás olvidar. Así es el corazón de un niño, simple y sencillo, sólido y capaz. Descubres tu propia humanidad cuando te acercas a ese corazón, a esa mirada, a esos brazos, a ese amor.
Imagínate un esfuerzo, el único que se te presenta con verdades encontradas, desafíos holgazanes y posibilidades al granel. Nadie te ha forzado, lo has puesto delante tú mismo/a y al cumplirse serás tú quien disfrutes de lo inesperado. Por ejemplo, decides hacer de tu entorno el mejor posible, para ti, para todos los seres vivientes y para el orden creado. ¿Te imaginas? Haz de tu esfuerzo algo contagioso, para que todos construyamos lo que deseamos ver en nuestro entorno. Imagínate el esfuerzo, hacer de ti el cambio que deseas ver en el mundo--"Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo", Mohandas Gandhi.
Imagínate una cosquillita. Es una actitud mental, es levantarse en la mañana, extender los brazos, abrir la boca, exclamar y declarar que "hoy será un buen día," como lo cantara Serrat. La cosquillita se te mete entre las orejas, camino por el sendero estrecho de tu nariz y acaba por hacerte estornudar. "Fiesta y mañana gallos!!!" es lo único que llegas a decir. Abandonas tus sábanas y caminas desnudo a la ventana y allí, ante ti, está la alborada, el esplendor pleno de un día azul y dorado, mojado y seco, arenoso y enlodado y, de buenas a primero, sales a encontrarte con el día (desnudo o vestido!). Así son los días aquí. Imagínate la cosquillita de la arena, del rocío, de las rocas, del agua y, finalmente, la del beso que le acabas de dar a la vida.
Imagínate un pueblo. Don Pedro dijo que "hay un pais en el mundo" y sin comparaciones detalló lo que tenemos aquí, en Las Terrenas. Imagínalo: sol y agua, suspendidos en el agreste trayecto del sol en el universo; la imperfecta mezcla de sorpresas y tragedias; la fórmula de gentes capturadas entre las coordenadas de sueños y pesadillas. ¿Para qué estamos aquí? Para hacerlo mejor. En cuanto a lo que dijo Don Pedro, búscalo aquí.
Imagínate una vida suspendida en el ciclo de vida del universo. Le añades agua, arena, sol, mar, árboles y la fórmula exuberante de sueños y realidades. Extiendes tu mano para encontrarla, la agarras como si de ello dependiera caer al abismo o lanzarte al eterno espacio sideral. ¿Por qué no quedarte aquí mismo? Ahi está la mesa de la vida, siéntate en ella, quítate los zapatos, siente la arena, respira el mar, captura la fuerza del sol sobre tu piel y, luego, escribe un poema. Lo que es la vida...
Imagínate un lugar entre muchos otros, el considerable esfuerzo de vivir entre cuatro realidades invisibles: sol y luna, viento y agua. Verde por doquier, parece ser el regalo de un universo que no se cansa de parir clorofila. Cada paso que das te ofrenda un nuevo encuentro, moléculas de emociones imprevistas aunque deseadas, como el toque deseado de un beso prohibido, robado a la historia que sólo dos conocen y nadie más.
Imagínate la flor que hizo parar tus pasos, acercar tu cara, mover tu nariz y sentir su perfume. Es una flor...cualquiera, como cualquiera eres tú. Ella, abrigando milenios de hermosuras y tú, apenas unos años de premura. La encontraste como se encuentra lo que no se busca, el ánima del universo posando sobre tu alma incansables y fuertes emociones. Está en el color, está en el perfume, está en el diseño y, finalmente, está en ti también.
A tí (Criolla)
Imagínate el deseo inmenso, la pasión extrema, la locura intensa de vivir. Tienes salud, comes bien, balanceas las demandas de tu vida y vives rodeada de un lugar que hace de tu vida la mejor ofrenda que te puedes dar a ti mismo. La vida es un juego serio, o una seriedad juguetona en la que participas con todos tus ánimos y esfuerzos. La lucha no es el comienzo ni el final, sino el proceso y al final de cada lucha están los recuerdos. Tu deseo hoy es el recuerdo en el mañana. En Las Terrenas se conjugan muchos deseos. Correr, por ejemplo.
Imagínate un abrazo, el contacto sublime de piel y alma, los sentidos plenamente entregados al momento solícito y deseado. Allí estás tú y quien tú quieres que esté contigo. Estás en la playa, en un balcón, sobre la montaña, en un bote, en el espacio sideral de tus deseos y tus emociones. Estás en Las Terrenas, imaginándote miles de otros abrazos, porque todo lo que te rodea te incita a ese encuentro de seres que de ninguna otra manera podrían no estar así.
Imagínate un destino del que nada ni nadie te puede separar. Miras a la izquierda y miras a la derecha, entre tú y tu destino sólo existen las emociones creándose segundo a segundo. Sientes la brisa en tu frente, la arena debajo de tus pies, el agua y el sol alrededor tuyo. Te sientes rodeado de la alegre inmensidad de tu destino, sin tapujos ni reservas te entregas al mismo y en el proceso de entrega descubres tantas cosas esperadas y tantas inusitadas. Avanza, tu destino te espera.
Imagínate un sendero conectando puntos imposibles de definir: la expansión del cielo con la firmeza de la tierra; lo recorrido en nuestras espaldas con las aventuras del por delante; lo ya probado con la aún por comprobar. En el horizonte, un inacabable final donde sólo la imaginación limita sus posibilidades. Las Terrenas está llena de senderos reales e imaginables por donde todos podremos transitar.